¿Semana Santa y astronomía…?

En esta época del año se suele celebrar la Semana Santa, festividad marcadamente religiosa que no está desligada del todo de acontecimientos astronómicos. Para desmenuzar cuánto de astronomía encierra la Semana Santa es necesario ir al origen de la festividad, la Pascua Judía. La Pascua Judía o Pésaj es la conmemoración de la liberación del pueblo judío y se celebra desde el día 15 del mes de Nisán. El mes de Nisán es llamado en ocasiones el “mes primero” o se traduce como “mes del brote”, y se ajusta su inicio con la primavera boreal, es decir, con el Equinoccio de Primavera en el hemisferio Norte. El Equinoccio de Primavera es el momento del paso aparente del Sol del hemisferio celeste Sur al Norte, es decir, el paso del Sol por el ecuador celeste. Se ha llamado tradicionalmente a este punto de paso "Primer punto vernal" o "Primer punto de Aries", por su coincidencia en la antiguedad con esta constelación zodiacal, aunque en la actualidad está situado en Piscis. Este paso podría identificarse desde fuera de la Tierra como el momento en el que el eje terrestre se pone de “perfil” al Sol, provocando que las noches y los días igualen su duración (este fenómeno vuelve a ocurrir en el inicio del otoño). Tradicionalmente muchas civilizaciones han identificado este momento y han establecido el inicio de sus calendarios en el Equinoccio de Primavera, especialmente en el hemisferio Norte, donde el equinoccio coincide con el fin del invierno y la llegada de la primavera, del buen tiempo por tanto. En la cultura cristiana, la Semana Santa conmemora la pasión y crucifixión de Jesucristo, que ocurrió durante la Pascua Judía, de hecho la Última Cena es el Séder del Pésaj.


En Europa existen otras festividades en esta fecha muchas de ellas relacionadas con los Huevos de Pascua. El huevo es el símbolo de la fertilidad que está ligada a la llegada de la primavera y de hecho estos dulces se han colado en muchas de las tradiciones religiosas actuales provenientes de la celebración de la primavera y la adoración de la antigua deidad pagana de la fertilidad “Eastre”, esta diosa presta su nombre a la palabra anglosajona para la Pascua, “Easter”. También es curioso que la etimología del Pésaj nos lleve al concepto de “salto” siendo el equinoccio el momento del paso o salto del Sol de un hemisferio a otro. Aunque como hemos dicho el Pésaj empieza con el día 15 y no con el inicio del mes de Nisán, asimismo la Semana Santa no empieza con la primavera, sino más tarde normalmente, y la razón tenemos que buscarla de nuevo en la astronomía, en la Luna.



El Pésaj no podía ocurrir justo con la llegada de la primavera, se decía que “la cebada debía estar madura”, la tradición cristiana también ajusta la festividad con la luna, estableciendo una mora lunar. La Semana Santa coincide con la primera Luna llena después del Equinoccio de Primavera. Por esta razón siempre hay una luna llena o muy luminosa en las noches de Semana Santa. La fiesta móvil por tanto puede ocurrir desde casi el 22 de Marzo hasta el 25 de Abril. En la observación astronómica la Luna llena aunque muy interesante ofrece algunos inconvenientes si el objetivo no es la propia Luna. La luminosidad de la noche oculta objetos y estrellas más tenues, además de no favorecer la adaptación del ojo a una oscuridad apropiada para observar. Por otro lado la Luna llena significa medio día en la Luna, esto es, el Sol está situado en el cénit del cielo lunar, por lo que los cráteres, cadenas montañosas y demás accidentes lunares no proyectan ninguna sombra, haciendo la observación de los paisajes lunares bastante “plana”. Las fases intermedias en las que es apreciable el terminador lunar dan más relieve a la observación. Para observar la Luna llena en el telescopio, además, es necesario un filtro lunar, ya que la potencia luminosa de cualquier punto aumentada a través de las lentes y espejos resulta muy molesta y puede llegar a ser perjudicial. Se pueden llegar a usar filtros que atenúen la luz de la Luna desde un 90% hasta un 99% para hacer la observación más cómoda. Por todo esto, aunque la Semana Santa nos da una oportunidad por festividades y vacaciones de hacer una observación, su coincidencia con la Luna llena reduce el zoológico astronómico a prácticamente los planetas (siempre interesantes) y la propia Luna, bueno, no es poco tampoco.


Jesús Carmona

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